Historia y cultura

Cacaopera es un pueblo de origen precolombino situado en la zona oriental del país, a 166 kilómetros de San Salvador. Es cabeza departamental del Distrito de Osilaca y pertenece al Departamento de Morazán, entre Delicias de Concepción y Corinto. Las ciudades de mayor importancia más próximas a Cacaopera son San Francisco Gotera, a 9’5 km y San Miguel, a 42 km.

Su presente es fruto de una larga y rica historia. Su población actual es descendiente de la étnia Kakawira, pueblo indígena que llegó procedente de Nicaragua y que bautizó el enclave como Cacaopera, que en su lengua Pisbi o Kakawira significa “huerta o muralla de cacaos”, por la presencia y relevancia de este producto en sus vidas.

Cacaopera es hoy un municipio de 12.753 habitantes situado en una preciosa naturaleza montañosa atravesada por el imponente río Torola. La mayor parte de su población vive en el área rural. Su término municipal, 7 cantones y 63 caseríos, fue primero fue Villa y en 1998 fue declarado Ciudad.

En los últimos años los accesos al municipio han mejorado. Para llegar hasta Cacaopera desde la capital del país, San Salvador, se recorre la carretera Panamericana hacia el oriente, llegando a San Miguel y dirigiéndose al norte dirección Morazán. La otra alternativa es la nueva carretera Longitudinal del Norte.

Ya en el departamento de Morazán, Cacaopera se comunica con Delicias de Concepción y con Corinto, Joateca, Lolotiquillo y San Francisco Gotera.

La agricultura, la ganadería, la apicultura, además de la elaboración de artesanías, actividades de carpintería, panadería y tiendas de víveres son las actividades productivas que se desarrollan en el municipio.  Además, la Cacaopera del S.XXI está impulsando el turismo y otras actividades para generar nuevas oportunidades y convertirse en un lugar donde la gente pueda vivir con dignidad.

Orgullosos de su herencia cultural que mezcla indigenismo y cristianismo y tratando de dejar atrás las graves consecuencias que tuvo en esta zona la guerra civil, Cacaopera es miembro de la Ruta de la Paz, un recorrido por lugares que fueron testigos del enfrentamiento armado y que ahora aportan su entorno tranquilo y lleno de belleza natural.